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Uno de cada tres emprendores en el mundo es mujer

Nació flamenca, apasionada y abrazada al arte. ¡Pepa, que historia la tuya! No es sólo el título de uno de tus proyectos, es también la huella de tu propio camino. Una historia que merece ser contada y sobretodo ser bailada.

Pepa nació en Australia, aunque sus raíces están en Granada, España. Ella, una flamenca de ida y vuelta, despierta con su taconeo los corazones de quienes descubren su talento, dentro y fuera del escenario. Comenzó a bailar a los 9 años, pero fue a los 19 cuando, embrujada por la trilogía de flamenco de Carlos Saura, decidió que ese sería su mundo.

Su aventura está llena de éxitos pero también de caídas, trabajo duro, momentos de soledad lejos de su familia y muchas dudas existenciales por el camino, antes de hacerse un hueco en el mundo del flamenco. Pepa así confiesa su más grande desafío: “El ser aceptado como artista andaluza a pesar de haber nacido en Australia. Esto ha sido difícil en ciertos momentos especialmente al principio quizá porque era más joven y le daba más importancia, ahora me da igual, soy quien soy pese a quien le pese”.

Cuando miras a Pepa te das cuenta que no podría ser otra cosa, su pelo negro azabache y su mirada oscura y profunda, son la viva estampa de una flamenca de raza, que ha dejado su huella en las mejores compañías de baile y trabajado con los más grandes artistas del flamenco.

Una mujer que nunca abandonó su sueño, segura de que algún día llegaría su gran momento. Posiblemente por esa confianza en sí misma y su propia intuición pasó de ser bailaora a empresaria en el año 2004 cuando creó su propio negocio “Compañía Pepa Molina”, con la que recorre el mundo con sus espectáculos.

Ser emprendedora y poder dar vida a tus sueños es el desafío de muchas mujeres que se preguntan si deberían dar el paso, Pepa tiene un mensaje para ellas: “En primer lugar, tienes que preguntarte si realmente crees en tu proyecto. Si es así y realmente quieres llevarlo a cabo, si esa idea te obsesiona la mayor parte del tiempo, esa es la señal de que deberías ir tras él. Necesitas trabajar duro para que funcione, pero no existe mejor sensación que la de tu propia realización”.

En la actualidad Pepa combina su proyecto como empresaria con el de su propia familia. Como madre tiene que organizarse mucho mejor y gestionar su tiempo, pero siempre cuenta con el apoyo incondicional de su marido, también un emprendedor nato. Ante las adversidades, ella se dice así misma: “Sea lo que sea, esto no va a poder conmigo, yo no le voy a dejar. Siempre hay que seguir adelante y no mirar atrás”.

Su actitud positiva y la apuesta en su desarrollo personal, la convierten en una mujer fuerte con recursos que le ayudan a superarse día a día y hacer frente al desánimo. Pepa afirma que su fórmula del éxito es 99 por ciento trabajo duro y 1 por ciento inspiración.

Son muchas las mujeres que sueñan con ser empresarias, con desarrollar su propia idea de negocio y dar rienda suelta a su creatividad. En definitiva: Tomar las riendas de su vida profesionalmente y convertirse en su propio jefe.

Sin embargo, las mujeres emprendedoras deben enfrentar desafíos para poder triunfar en el mundo laboral y alcanzar el éxito profesional. La mayoría de las veces los principales obstáculos no vienen del exterior, sino de la mentalidad y la falta de desarrollo personal con el que se enfrentan a esta aventura.

En la actualidad, uno de cada tres emprendedores en el mundo son mujeres. Historias como la de Pepa nos demuestran que sí se puede, pero para que la magia se produzca necesitas: Creer en ti y en tu proyecto, tener un buen plan, trabajar duro y apostar en tu desarrollo personal como tu mejor aliado.

Pepa, tú me inspiras!

Título “Raíces de un camino”

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Obra creada por la artista Luiza Monserrat

En palabras de Luiza Monserrat: “La historia de Pepa ha sido una gran inspiración pues comparto su misma pasión, el flamenco. Escucharla contando su trayectoria, cómo empezó a bailar, su paso por las grandes compañías de flamenco, para finalmente emprender su propia compañía de baile en España, trayendo esa experiencia y pasión a Australia.

Me llamaron especialmente la atención dos de las obras que pasaron por su compañía y quise plasmarlas en mi cuadro: “13 rosas” y “Porque uno puede cambiar su destino pero no sus raíces”. Estos dos títulos me inspiraron a crear el cuadro.

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