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“Niña Flor”, el reencuentro de una identidad

Zaya, una australiana de 37 años y de raíces uruguayas, se ha abierto como una flor en primavera, y desbordante de generosidad nos ha ofrecido su mejor aroma. Un aroma que huele a vida, a sueños, a ternura y a futuro.

Nació con el sexo equivocado y le llamaron Gonzalo. A la edad de 9 años sufrió abuso sexual. Fueron momentos de terror y amenazas que vivió sin poder compartirlo con nadie. Entonces pensó que no había espacio para ella y que su historia podría destruir a su familia, así que optó por el silencio. Su gran reto fue lidiar al mismo tiempo con esa incómoda situación familiar y su búsqueda de identidad.

Ella recuerda una anécdota que vivió a los 12 años cuando sentada en la parte trasera de una combi tomó consciencia de que vivía en un cuerpo que no le pertenecía. En su corazón se sentía como una mujer y todo acontecía al revés de lo que ella quería. ¿Por qué la vestían con ropa de chico? En sus propias palabras así lo describe: “Logré aceptar mi cuerpo en ese momento, no tenía otra, era un cuerpo que podía hacer cosas, así que apreciaba lo que tenía”.

No obstante, ella no sabía que la parte más dura estaba por llegar. La adolescencia estuvo marcada por la discriminación, en el colegio siempre se aislaba, tal vez para protegerse de los insultos y las humillaciones de sus compañeros, en esa etapa solían llamarle “maricón“. Peor aún fue el comportamiento de algunos profesores, que desde la crueldad y la ignorancia promovían este mismo comportamiento.

Ir a los baños públicos era vergonzoso. Los chicos lo veían como algo raro, afeminado y para las chicas eran un chico, así que no encajaba en ningún lugar. “Una maestra me dijo que yo era maricón porque yo quería jugar con las chicas. Me marcó porque no podía ser lo que yo quería ser”.

La situación se hizo casi insostenible y a los 35 años, mientras trabajaba en Malaysia Airlines en el aeropuerto de Sídney, tomó la decisión de empezar a vivir su propia vida, siendo quién siempre fue, una mujer atrapada en un cuerpo de hombre.

Hablar con los doctores del aeropuerto fue el primer paso y de ahí psicólogos, terapias y un largo camino que todavía hoy recorre, en el que se incluye el tratamiento hormonal. El proceso de transformación de género tarda entre 4 y 5 años, y esto conlleva cambiar la identidad en el trabajo, amigos, familia y la sociedad, empezando por el nombre.

“Yo me llamaba Gonzalo cuando empecé con el proceso de transición, entonces decidí llamarme Gonza por un tiempo mientras encontraba un nombre que me gustara más. En Australia, Gonza no tiene asociación con masculino o femenino al contrario que en Sudamérica, así que lo fui llevando bien. Pero al llegar a Uruguay, un día salí a bailar y ya en plena transformación me sentía como una mujer. Un amigo me empezó a tatarear una canción y el sonido sonaba a Zaya, entonces descubrí que ese nombre viene del Tíbet y significa Mujer victoriosa. Así fue como decidí cual sería mi nombre.”

Zaya reconoce que la parte más complicada vino del lado de su familia. Siempre es duro dejar marchar a la persona que conocieron, pronunciar los pronombres de tu nueva identidad y empezar a llamarte con un nombre distinto. Por ello decidió enviar cartas a todos explicándoles lo que le estaba sucediendo y su decisión a empezar con el proceso de transición. Incluso, utilizó un link para que pudieran informarse acerca de los cambios por los que iba a pasar. La mayoría reaccionó positivamente, pero también hubo algunos que se quedaron en el camino, no supieron como tomarlo y se alejaron.

Para motivarse a sí misma se refugia en su profesión como músico, llena páginas con poemas que elevan su alma y practica yoga. “La vida es bella y merezco ser feliz como todos los demás”.

Apenas hace un año que regresó a Montevideo, Uruguay, donde sigue con su proceso de transición y sanación personal. Allí conoció a Jaime, su actual pareja, un hombre también Transgenero que la hace reír a todas horas y con quien ha encontrado el amor verdadero y la complicidad que se merece.

Zaya nos cuenta que su sueño es explicar su historia al mundo a través de su nueva canción “Niña Flor”, la cual fue compuesta y cantada por ella misma. “Niña Flor” narra su historia de superación personal. Cuyo canción en MP3 adjunto al final del articulo.

Zaya luce como una mujer coqueta y sensual, ella misma se siente única por el hecho de haber vivido la mitad de su vida como hombre. Su deseo sería que la recordarán por ser “esa mujer que baila con libertad”.

Afirma que a nuestra sociedad le queda mucho que aprender con respecto a las personas Transgenero, que necesita educación y más compasión para llegar a ser ese mundo donde a todos nos gustaría vivir. Reivindica más ayudas desde los gobiernos, programas de apoyo para personas que tienen que enfrentar estas situaciones, e implantación de planes educativos en los colegios, “para que los niños conozcan otras maneras de vivir y lo vean con normalidad. Esto ahorraría mucho sufrimiento’.

Define a Australia como un país conservador en cuanto a las diferentes tendencias sexuales, al que le queda mucho para salir adelanté con este tema. En todo este camino Zaya ha aprendido que el amor transciende, que la persona que eres va más allá de los genitales o de cómo te vistes. Ha aprendido a ser su mejor amiga, a aceptarse y amarse más.

Hoy día ve en el espejo ve a una mujer hermosa llena de sueños y curiosidad, queriendo vivir una vida plena. Aunque reconoce al mismo tiempo su gran desafío: Mi mayor desafío es la confianza, el poder volver a confiar en que todo va a estar bien. Tengo que pensar que ahora estoy viviendo una vida sana, con dignidad y respeto. Me ha costado creer lo que estoy logrando.”

Contestar a la pregunta ¿Quién soy yo? puede no ser siempre fácil. Para algunas personas se convierte en una pregunta complicada, pues les da miedo afrontar la realidad. Cuando no sabes quién eres, ni dónde estás, ni sabes el camino que quieres seguir en la vida, la ansiedad, el malestar y el miedo pueden tomar el control sobre ti. Esto es lo que se conoce como una crisis existencial, además de provocar trastornos psicológicos si no se resuelve la situación de manera correcta.

La crisis existencial es una crisis de identidad, y la solución está en volver a conectar con uno mismo. No es que estemos perdidos, es que tenemos que volver a recordar quienes somos. Por tanto, saber quién eres te hace más fuerte y, a pesar de las adversidades que puedan presentarse en tu vida, te ayuda a superarlas. Digamos que es necesario seguir al lado de uno mismo a pesar de las dificultades.

Vivir en coherencia es la respuesta a una vida plena. Que tus sentimientos, tus pensamientos y tus acciones vayan en la misma dirección, es lo que nos mantiene en el círculo de la excelencia.

La alineación de estos pilares nos convierte en personas genuinas, individuos con identidad propia que dan sentido a nuestra existencia. Saber quiénes somos no basta, hay que vivir la experiencia que eso significa. Ser autentico no es conformarte con lo que eres, sino ser la persona que quieres llegar a ser sin importar lo que tengas que hacer para conseguirlo. Porque mientras más cerca te encuentres a quien quieres ser, más auténtico eres. Eso es vivir en coherencia.

La mayor parte de las infelicidades del ser humano, parten de una vida llena de incoherencia.

Zaya, tú me inspiras!

Pilar López Cárdenas

La canción de Zaya

"Niña Flor", el reencuentro de una identidad

La obra de la Artista

La artista plástica Alejandra Sieder creó la obra pictórica “La victoria de Zaya” basada en la vida de Zaya Barroso. En palabras de la artista:

Zaya es una mujer con cualidades infinitas. Una mujer que ha logrado el ideal de serlo. Un ser amable, cuya mirada pacífica y serena te atrapa y te hace querer conocerla aún más. Zaya ha pasado por un proceso personal de profundo conocimiento interior. Ella ha tenido que luchar con la esencia de quién es y la forma en cómo fue creada. Ha sido una lucha por comprender, aceptar y lograr su propio cambio.

Ella es una heroína en sí misma porque aún habiendo nacido como Gonzalo, su alma había nacido como Zaya. En ese dilema transcurrió su infancia, adolescencia y ya entrada la madurez. Con perseverancia y apoyo de algunos logró transformarse en el Ave Fénix que hoy es: Una mujer increíble. Gracias por haberme permitido entrar un poco en tu vida y por haber sido una inspiración en la mía.

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