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Las influencias negativas pesan mucho. Moverse es vivir!

Es una realidad latente que el entorno en el que vivimos provoca un gran impacto en ti, seas o no consciente de ello. Estamos expuestos permanentemente a imágenes negativas, impresiones, noticias, comentarios sobre lo difícil que es la vida o el futuro tan incierto que nos espera. Un bombardeo constante de influencias negativas, es el escenario donde todos tenemos que representar nuestra obra a diario.

Todo influye. ¿Todo?. Sí, absolutamente todo. Nadie escapa de ese virus que fluye incesante. A pesar de que la mayoría de las decisiones que tomamos son del ámbito personal, estamos sometidos a ese virus externo que tiene el poder de condicionarnos en mayor o menor medida.

Si hablamos de personas influyentes, tengamos claro que no siempre son las más famosas, con más poder o más ricas las que gozan de este estatus.

En la mayoría de los casos, es nuestra pareja, alguno de nuestros amigos o incluso un familiar cercano, quienes ejercen esa influencia.

Aunque además de nuestro entorno más cercano, aquel donde permanecemos más tiempo, el ámbito laboral, familiar, ocio, etc.. debemos mantener los ojos bien abiertos también a nuestros líderes representantes de la política, la ciencia, la religión y cualquier otro entorno, que aunque lejano de nuestra existencia más vital, pueden ejercer indirectamente una influencia decisiva sobre nuestra mente y por tanto sobre nuestras decisiones y nuestro futuro.

Siendo esto así, es vital mantenernos alertas y ser muy conscientes de que todo nos influye, un pequeño gesto, una palabra o mensaje subliminal, puede incidir en nosotros, causando un efecto concreto, relacionado con nuestra autoestima, motivación, nuestras creencias,… debilitándonos o desviándonos de nuestro objetivo.

Te has preguntado alguna vez: ¿Qué clase de influencia soy yo?. ¿Soy más influyente o influenciable? La influencia vive en ti y te afecta a ti, y cuelga directamente de tu ego, está dotada con un elevado componente de egoísmo. No actúa de forma gratuita, sino más bien con el fin de obtener un rédito a corto o largo plazo.

La clave está en la toma de consciencia, la observación y la reflexión, adquiriendo la costumbre de cuestionarte la credibilidad de todo aquello que llega a ti, pues no sólo afecta a lo que piensas y dices, sino mucho más a como actúas y por tanto a lo que eres.

Es curioso darse cuenta como el impacto de la memoria en nuestro cerebro, hace que mucho tiempo después de haber roto los lazos con algunas personas del pasado, sigamos tomando decisiones basadas en influencias de antaño, que han quedado instaladas en nuestra mente de forma sólida, moldeando nuestra personalidad y siendo co-creadoras de nuestras decisiones en el tiempo presente. Este tipo de influencias puede durar años e incluso toda una vida.

Me llama la atención poderosamente, como en el mundo empresarial en el que me muevo, ha sido sustituida la acción de la venta por la de la influencia. Realmente, ¿Qué es la venta sino una manera de influir en los demás?. Pero esta infalible herramienta debe ser manejada por encima de todo, con la ética profesional y personal que merece. Y con esto quiero decir, que su propósito debe estar vinculado a la motivación, sumar en la mejora de cualquier proyecto o servir como llave maestra para generar nuevas alternativas e ideas positivas a quienes estén bajo nuestro influjo.

Cualquier líder busca influir, ya no se trata de convencer, de persuadir, sino de insertar la semilla de la influencia en las mentes y los corazones de aquellos a quien van dirigido su mensaje, entendiéndola como una venta intelectual con el máximo valor añadido. Yo tengo una máxima que rige mi existir y es: dejar a cualquier persona que pase por mi vida mejor que cuando la encontré. Esto me habla de una influencia positiva. La ética es siempre rentable.

Identifica las influencias negativas que tienes a tu alrededor y aléjate de ellas en la medida en que te sea posible. Seguro que estás pensando al leer esta sugerencia en aquel típico amigo que todos tenemos , y que siempre que hablas con él, te cuenta lo mal que le va todo, la mala suerte que tiene, lo desgraciado que es…… ¿Cómo te sientes después?. Estas podríamos catalogarlas como influencias tóxicas o lastres emocionales.

No siempre es fácil alejarse de estas personas dado que en ocasiones son nuestros propios progenitores o nuestra pareja, la que tiene esta tendencia negativa. En estos casos, siempre tienes la posibilidad de reducir las llamadas o visitas y sobre todo no hablarle de tus proyectos u objetivos inmediatos. No compartas tus sueños con quienes puedan robártelos.

Consigue “fans” y rodéate de ellos. Aquellas personas a las cuales les gusta todo aquello que haces y apoyan cualquiera de tus iniciativas. Siempre van a ser un motor propulsor y van vibrar al unísono de tus sueños.

El atajo emocional siempre ha sido el camino más corto para influir en los demás. Así que disóciate a la hora de tomar decisiones, analizando el mensaje y separando el trigo de la paja, evitando así la manipulación ajena.

Recuerda que las influencias negativas son una de las mayores causas de la desmotivación y que sólo tu eres responsable de dejarlas aflorar.

“Las influencias negativas siempre florecen en aquellos jardines donde no brilla el sol de la responsabilidad” (Pilar López)

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