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La Hormona de la Confianza en las empresas

La Hormona de la Confianza en las empresas

¿Te gustaría generar tu propia fuente de confianza?, ¿Qué dirías a una dosis de empatía rápida, gratis y efectiva diaria?, ¿Te sería útil conocer la clave para generar vínculos duraderos con tu equipo?

Dice el refranero que «el roce hace el cariño» y ahora la ciencia le ha dado la razón a este compendio de sabiduría popular.

La oxitocina es una hormona segregada durante el parto, es la responsable del cariño maternal y de que las relaciones sean duraderas. Se genera en nuestro cerebro y en nuestra sangre. Cuando se produce, tiene una vida promedio de tres minutos y se degrada rápidamente a temperatura ambiente.

Activada positivamente nos hace entrar en confianza, generando inspiración y generosidad entre quienes nos rodean, aumentando la empatía vertiginosamente. Cuando liberamos esta hormona en grandes cantidades con los integrantes de un equipo nos motivamos al máximo.

Esta molécula simple que sólo se encuentra en los mamíferos. En los roedores, era conocida por hacer que las madres cuidaran a sus hijos; en algunos animales se ha demostrado que permite la tolerancia, pero en los humanos y otros mamíferos, sólo se conocía por facilitar el parto y la lactancia en las mujeres.

Aprender a activar la oxitocina en cada circunstancia de la vida nos otorga una ventaja determinante en el proceso de materializar metas y objetivos. Ir en busca de nuestras metas nos exige mucha fortaleza y paciencia ya que, por lo general, nos enfrentamos a distintos desafíos y adversidades. Es por eso que la utilización efectiva de la oxitocina a nuestro favor nos alentará en cada situación que tengamos que vencer.

Se la conoce también por otros nombres que hacen referencia a su función, como «hormona del abrazo», «hormona del apego» o «pegamento del amor».

Es curioso saber que es liberada además por ambos sexos durante el acto sexual.

¿Cómo podemos activarla?. La buena noticia es que sabemos como poder generar de forma consciente esta hormona. El camino directo para llegar a su fuente es a través del contacto físico. Cada vez que nos abrazamos, nos besamos, regalamos una palmadita en la espalda…… Según los científicos deberíamos dar y recibir un mínimo de 10 abrazos sinceros diarios para mantener nuestros niveles de oxitocina en forma. ¿Cuál es tu media?.

Activar esta hormona nos permite enfrentar uno de los virus interpersonales más comunes en esta época, la “INVISIBILIDAD”. Es decir, hacer sentir al otro como si no existiera. Esta situación es más común de lo que imaginamos en las empresas, que han olvidado que está compuesta de seres humanos y no por autómatas.

La celebración en los equipos es de una importancia colosal cuando se aspira alcanzar el máximo rendimiento. En primer lugar porque los compañeros reconocen el éxito de quién consiguió el logró y en segundo término hace que este último no lo reconozca como individual, sino como algo colectivo.

En los hombres esta función la realiza la vasopresina, otra hormona, que se conoce también como diurética, porque se encarga de la regulación de líquidos en el riñón. El poder afectivo de la oxitocina y la vasopresina se ha estudiado con gran detalle en los ratones de pradera, que forman parejas unidas para toda la vida. Tanto en machos como en hembras de esta especie, la oxitocina provoca relajación, vinculación y sensación de felicidad. Este sistema de vinculación cerebral necesita ser estimulado a diario por la proximidad y el contacto.

Los hombres necesitan ser tocados dos o tres veces más a menudo que las mujeres, para mantener el mismo nivel de la neuro-hormona, como demostró un estudio de la investigadora sueca Uvnäs-Moberg en 2004.

Las publicaciones en torno a esta «hormona del apego» se han multiplicado en los últimos años, atribuyéndole funciones insospechadas.

En Mayo de 2009, un ensayo de laboratorio comparaba la eficacia de la oxitocina administrada de forma intranasal a varias personas antes de enzarzarse en una discusión provocada. La hormona parece aumentar la capacidad de comunicación y disminuye los niveles de cortisol, relacionados con el estrés, confirmando su efecto relajante. ¿Qué tal unos abrazos antes de entrar en nuestras reuniones de trabajo interminables, expuestas a debates en ocasiones tensos?.

Las personas nos abrazamos con una duración media de 3 segundos. Pero unos investigadores han descubierto que cuando un abrazo se alarga hasta los 20 segundos o más, se produce un efecto terapéutico tanto para el cuerpo como para nuestra mente, cuyo alcance produce un impacto directo en la mejora de nuestros miedos y ansiedad.

Me encantaría enviaros un abrazo desde aquí. Lástima que el contacto virtual no produce este mismo efecto!

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