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EL COCODRILO MIGUEL ANGEL

EL COCODRILO MIGUEL ANGEL

Miguel Ángel era un cocodrilo, que vivía en la selva, a orillas del río Amazonas. Cuando era pequeño, a Miguel Ángel le gustaba pasear por la selva y aprender todo lo que podía acerca de lo que veía y observaba a su alrededor, conocer a otros animales y escuchar sus historias y sabiduría.

A pesar de todo el empeño que Migue Ángel hizo por asistir a la escuela con sus hermanos y hermanas , no fue admitido en la escuela de cocodrilos, porque no era capaz de hablar. Sus padres habían visitado todos los médicos de animales conocidos por ellos en vano.

Un día, en uno de los paseos temprano por la mañana a lo largo del río Amazonas, Miguel Ángel vio una pequeña tribuna, un pequeño escenario, flotando en el río. No vio seres humanos alrededor y con atención se arrastró más cerca, atraído hacia el escenario por una curiosidad irresistible.

Allí, él descubrió una trompeta. Miguel Ángel pensó al verla: los seres humanos deben haberla olvidado , y no pudiendo resistir la tentación la recogió, comenzó a acariciar todo su elegante cuerpo, descubriendo que emitía sonidos cuando soplaba en su boquilla.

A partir de ese momento, todos los días ,visitó la escena y comenzó a practicar, mejorando sus habilidades día tras día. Había aprendido por sí mismo como obtener bellas melodías , simplemente probando y experimentado.

Un día, sin embargo, meses después de aquel descubrimiento, algunos otros chicos cocodrilos, siguieron sus rastro y pronto reconocieron la melodía de la trompeta entre los matorrales. Día tras día el número de animales de la selva que fueron atraídos por la curiosidad de escuchar la trompeta de Miguel Ángel se hizo más grande.

Todos tomaban una buena posición y escuchaban en la distancia respetuosa, para no distraer a Miguel Ángel , mientras el pequeño cocodrilo jugaba con los ojos cerrados, sumergiéndose en su mundo, mientras tocaba la trompeta desde el amor y la genialidad. Cuando se detuvo, algunos animales no pudiendo aguantar más, y comenzaron a aplaudir con emoción¡¡¡¡. Cada vez más animales aplaudieron hasta que todos se pusieron en pie y vitorearon maravillados ante la fantástica actuación de Miguel Ángel.

Todos ellos se le acercaron, felicitándole y abrazándole, al tiempo que le daban las gracias por la fantástica música con que les había deleitado, llegando así hasta sus corazones. Miguel Ángel estaba profundamente conmovido por el amor y la compasión que recibió. Desde ese preciso instante , empezó a practicar regularmente con otros animales, componiendo maravillosas melodías que llenaban toda la selva con la música. Por fin había encontrado su manera de comunicarse con los demás: y la música era el camino.

Konstantin Mudrack,

« Siempre hay un camino que nos lleva hasta los demás, sólo hay que descubrir cual es nuestra ruta y activar el GPS hacia ese destino» ( Pilar López)

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